Esta entrada en principio no empezaba así, pero la modifico por una
buena razón, y es que hoy he recibido
dos premios muy tiernos por parte de
Fimère del blog
Aux délices del gourmets muchísimas gracias por acordarte de mí,
esta receta de hoy la dedico a todos los que me seguís, visitáis, me dejáis comentarios y a los que solo pasáis sin más, pero permitirme que especialmente se la dedique a Fimére por el detalle tan gentil de concederme estos dos galardones. Pasar por su blog porque es una autentica delicatessen.
Y ahora sí que viene la entrada originaria, que decía así:
La receta de hoy va a estar muy ilustrada, gráficamente hablando. Y es que “una imagen vale más que mil palabras”, eso dicen ¿no?
He estado unos días sin publicar nada por varios motivos, que ya contare en otro momento, así que como esta receta ya la tenía hecha y quedo estupenda, aprovecho para ponerla porque este fin de semana no tendre mucho tiempo.
Como os decía tendrá muchas fotos, voy a poner muchas porque no sabía con cual quedarme, me ha pasado como cuando tienes el primer hijo que al pobre lo acribillas a fotos: que si una comiendo, que si otra que se ríe, que si ahora en el baño, que corre coge la cámara que mira que cara a puesto… ¡Qué recuerdos! De la comida me paso a lo sentimental, que le vamos a hacer ¡yo soy así!
Cuando me pongo a escribir en el blog no me gusta limitarme a poner la receta, porque pienso que para leer solo recetas tenemos maravillosos libros de cocina y fantásticos programas de cocineros famosos, a mi me gusta contar lo que pasa por mi cabeza cuando estoy en mi cocina. Al fin y al cabo un blog es eso, un cuaderno de bitácora en el que anotar tus navegaciones y regresos.
Y mirándolo bien, también es una buena terapia para sacar y expresar ideas, pensamientos que quizás si no fuera así no saldrían.
Yo creo que todos los que tenemos un blog, sea de lo que sea, somos personas a las que nos gusta comunicarnos, expresarnos y compartir altruistamente una afición, una pasión.
Han pasado 6 meses del nacimiento de este blog, eso es medio año, ¡vaya!, y la de satisfacciones que me está dando. Después de este tiempo:
200 seguidores y más de 17.000 visitas, ¡ no me lo puedo creer!
Y para la ocasión he preparado están ricas
¿¿?? , la verdad es que en principio no sabía realmente como llamarlas, la receta original eran
Caracolas de crema y buttermilk, la vi en el blog
Uno de dos , el cual os sugiero visitar porque merece la pena, muchísimas gracias por esta receta tan bien explicada. La he variado un poco, bueno la verdad es que el resultado final no tiene nada que ver con la receta originaria,
pero esa es la idea también, darle el toque personal ¿no?
Tenía muchas ganas de preparar una masa de este tipo. Además venia leyendo por diferentes blogs las bondades del buttermilk , que todo sea dicho de paso yo no encuentro en ningún sitio. Mi sorpresa cuando leí lo fácil que era prepararla.
Y he de decir que ciertamente la masa con buttermilk adquiere una consistencia muy esponjosa y queda magnifica.
La cuestión es que en casa la crema no gusta demasiado y además yo quería usar unos moldes nuevos para muffins, así que tenía que adaptar la receta a estas dos circunstancias.
Nacieron los MAGDABOLLOS, que aparte de tener un aspecto magnifico están deliciosos. Y la preparación fácil, fácil, ¡que más se puede pedir!
Y sin más dilaciones pasemos con la receta, que ya toca
Necesitamos:
Para preparar la masa:
- 550 gr de harina de fuerza (Recomiendo Santa Rita o Harimsa, excelentes ambas)
- 15 gr de levadura fresca
- 60 gr de azúcar
- 2 de miel
- 125 ml de leche entera tibia
- 140 ml de buttermilk
- 50 gr de mantequilla en punto pomada
- 2 huevos + 1 huevo para adornar
- 1 pizca de sal
- azúcar y agua para glaseado
IMPORTANTE: estas son las modificaciones que yo hice sobre las cantidades de la receta original:
- Harina yo puse 700 gr (porque me quedo una masa demasiado blanda, que se pegaba a las manos y con la que no se podía trabajar)
- Azúcar yo puse 85 gr (para compensar la harina de más)
- Mantequilla yo puse 80 gr
- Un cucharada de agua de azahar
Para preparar buttermilk casero:
Una taza de leche entera-250 ml- y el zumo de medio limón. Mezclamos la taza de leche entera con el zumo y dejamos la mezcla a temperatura ambiente durante 15 minutos aproximadamente. Pasado el tiempo revolvemos bien la mezcla. Debe verse ya el suero un poco separado, si no sucede, llevar a la nevera un rato. Después ya podemos apartar el suero- buttermilk- de la parte cuajada que podremos aprovechar para otra cosa.
Para el rellano:
- Nutella
- Virutas de chocolate negro
- ½ pastilla de turrón blando desmigado
Para el glaseado:
- 2 tazas de azúcar
- 1 taza de agua
Preparación:
Ponemos 3/4 partes de la harina en un cuenco y hacemos un hueco en el centro donde pondremos la levadura. Añadimos poco a poco la leche tibia disolviendo la levadura a la vez.
Añadimos el azúcar, la miel, la cucharada de agua de azahar, el buttermilk y la pizca de sal. Mezclamos bien cada ingrediente antes de añadir el siguiente.
Cuando tengamos una mezcla homogénea, echamos de uno en uno los huevos batidos previamente. Seguimos amasando. Iremos añadiendo el resto de la harina según sea necesaria.
Por último ponemos la mantequilla en trozos pequeños. La masa tendrá una consistencia elástica y brillante.
La dejáramos reposar, tapada con film, hasta que duplique su volumen.
Cuando haya fermentado, voleamos la masa, la dejamos que se relaje unos 10 minutos y formamos un rectángulo.
En mi caso al hacer más cantidad de masa lo que hice fueron dos rectángulos grandes, uno lo unte con nutella y virutas de chocolate, el otro con el turrón blando desmigado, así de paso aprovechaba esa pastilla olvidada en la nevera de estas navidades.
Enrollamos la masa sobre sí misma y cortamos rodajas gruesas, unos 6 cm que iremos colocando en los moldes untados con mantequilla. Los pondremos sobre la bandeja de horno, a mi me salieron con esta cantidad, dos bandejas.
Dejamos reposar para que haga el segundo levado, sobre una hora, cuando doblen su volumen.
Precalentamos el horno a 180º - 200º.
Una vez que nuestras magdabollos han fermentado, pintamos con huevo batido, con cuidado para que la masa no se baje, y horneamos unos 30′ hasta que estén doradas.
Para que queden superdivinas de la muerte, podemos espolvorearlas de chocolate con fideos de colores.
Y remataremos con el almibar que les dara un brillo espectacular.
Para preparar el almibar necesitamos dos tazas de azúcar por una de agua, llevar al fuego y calentar lentamente durante unos 10 minutos hasta conseguir un almibar. Pintar las magdabollos con el mismo.
Ya tenemos unas magnificas magdabollos listas para comer. El relleno puede ser muy variado, yo estoy pensando en preparar unas saladas.
QUE TENGAIS UN FIN DE SEMANA MUY DULCE¡¡¡¡¡
