Llego el otoño y con él estos tronquitos, no se han caído de los arboles han salido de una plancha de hojaldre.
El hojaldre es de ese tipo de alimentos que levanta odios o pasiones, yo estoy en la parte de las pasiones, me encanta verlo crecer en el horno creando esas finas capas o láminas, me parece como un milagro.
Y ese fenómeno o proceso de crecer formando capas fue lo que me empujo a hacer estos tronquitos, quería hacer una galleta con muchas laminas entre las que hubiera únicamente azúcar y canela, con el sabor predominante de la canela y con un baño final de jarabe de arce.
Unas galletas facilísimas y con muy pocos ingredientes pero creo que con un acabado final muy chulo, rustico y otoñal.
Os aconsejo utilizar un buen hojaldre, el del Lidl para mi es de los mejores, yo en esta ocasión use el de Mercadona y aunque han quedado muy ricas, encuentro este hojaldre un poco más seco.
Si no tenéis jarabe de arce podéis darles un baño de miel, pero probablemente debáis aligerarla un poco con unas cucharadas de agua caliente, el sirope es mas liquido que la miel.
INGREDIENTES:
2 planchas de hojaldre
Azúcar la necesaria para cubrir ambas planchas
Canela la necesaria para cubrir ambas planchas
Sirope de arce o miel
1 clara de huevo
PREPARACION:
Extendemos las dos planchas de hojaldre, esparcimos por las dos azúcar y canela, de forma que queden bien cubiertas.
Ahora cortaremos tiras de unos 6 cm de ancho, pincelaremos un poco con la clara la primera tira y pondremos sobre ella la siguiente, así hasta terminar con todas.
Nos quedara como una especie de brazo de gitano rectangular, yo creo que lo hice de seis tiras de alto.
Apretamos un poquito para que queden bien pegadas las laminas, si fuera necesario pintamos con clara de huevo los lados, también la superficie para que no se desmonte.
Una vez tenemos nuestro bloque cortamos con un cuchillo afilado rebanadas de aproximadamente un dedo de gruesas, después en el horno empezaran a crecer y colocamos sobre la placa.
Horneamos durante unos 20 minutos en horno precalentado a 200º.
Dejamos enfriar un poquito, ponemos sobre una rejilla y pintamos con una broca con abundante jarabe de arce, dejamos que se empapen las galletas y giramos, procedemos pintar con jarabe de arce como por la otra cara.
En unos minutos estarán secas y listas para comer.
Mañana finaliza el Concurso un recuerdo, una receta
así que si todavía no habéis participado daros prisa que solo queda un día.









































