jueves, 11 de marzo de 2010

MARRÓN GLACÉ


Esta receta la tenía reservada para una ocasión especial y que mejor ocasión que esta, celebrar que ya paso todo y que ahora solo queda recuperarse.

A mí me gustan este tipo de recetas, entretenidas, delicadas, de elaboración lenta, de proceso artesano, pausado, de poco a poco, de un día y otro… probablemente diga algo de mi forma de ser.

La tenia aquí guardadita en espera, la hice el mes pasado para utilizar una cesta de castañas extremeñas que me regalo en Navidad mi hermana. La verdad es que no sabía muy bien qué hacer con ellas y así de repente, como me vienen a mí las cosas muchas veces, por inspiración divina, por curiosidad o vayamos a saber porque me acorde del último libro de cocina que me había comprado, un libro de cocina en francés y recordé los MARRÓN GLACÉ .


¿Qué es un MARRÓN GLACÉ? Es una castaña confitada, glaseada en azúcar.

Considerado como una delicatesen es un dulce delicado, de elaboración artesanal y que requiere mucho mimo para que la castaña no se rompa y tenga el punto adecuado de cocción. Tierna por dentro y crujiente por fuera.

Pues me puse con ello. El reto era doble: por un lado conseguir que la castaña no se desmembrará al ser un poco pequeña y por otro conseguir el punto blandito por dentro pero por fuera crujientita.


¡Manos a la obra!  Así fue la cosa:

Primero pele las castañas, les quite la cascara externa. Una vez sin su envoltorio las puse en una olla con agua fría hasta cubrirlas, les di un ligero hervor a fuego bajo durante 15 minutos.

El paso siguiente es quitarles la pielecilla a las castañas, fui sacando de poco a poco ya que si las sacamos todas de golpe se van enfriando y entonces no hay forma de quitarles esa telilla que tienen pegada.

Ya las tenemos limpias, sin pieles, ahora viene lo bueno. Preparamos un almíbar con la misma cantidad de agua que de azúcar, no os pongo cantidades porque depende de las castañas que vayáis a hacer. Yo le añadí una ramita de canela y 3 estrellitas de anís, ¡fantástico el anís estrellado!, nada que ver con otros sucedáneos, ¡que aroma!. Bueno a lo que estamos, continuo, ponemos el almíbar al fuego durante unos 20 minutos, pasado este tiempo lo retiramos y añadimos las castañas, tapamos y dejamos que enfrié. Yo lo deje de un día para otro.

Al día siguiente volver a poner al fuego y cuando quiera empezar a hervir, retiramos y dejamos de nuevo enfriar. Esta operación yo la repetí seis veces porque mis castañas eran medianas pero si son gordas lo haríamos diez veces. Es muy importante utilizar una olla grande para que las castañas no estén amontonadas y no dejarlas hervir ya que se podrían romper, con lo cual el MARRÓN GLACÉ se convierte en trocitos de castaña en almíbar y  ¡se fue la magia de la receta!


Cuando estén frías las sacaremos con mucho cuidado y las pondremos en una bandeja grande con papel de horno para que sequen. Cuando se hayan secado las pondremos en capsulas individuales y las espolvorearemos con azúcar glas.

Listo ya tenemos unos MARRÓN GLACÉ de tomo y lomo, para invitar a nuestras amigas y lucirnos como unas grandes Chef.


¿Piluca , quedamos esta tarde para tomar un café y unos M A R R Ó N    G L A CÉ?  Ósea

Ahora en serio, es un bocado deliciiiiiiiiiioso.

5 comentarios:

  1. Mari ya estás buena?Empiezas fuerte con esta delicatessen,eh....que ricas y que finolis son jeje..
    Un besote y me alegro que estés recuperándote tan pronto!!

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  2. Deben estar buenas
    Pero lo que mas me gusta esque te encuentres mejor
    Un beso

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  3. Silvia son totalmente finolis como bien dices pero las puñeteras estas ricas de cuidado.
    Un beset

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  4. Mari Carmen como me alegro de que te pases por el Pucherete ya sabes que aqui tienes tu casa.
    Un besote

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